Food Waste: soluciones tecnológicas que te ayudan a minimizarlo

Noemí VidalPor Noemí Vidal 1 año publicadoSin Comentarios
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1.300 millones de toneladas de alimentos, 3.300 millones de toneladas de equivalentes de CO2 de gases efecto invernadero, 250 km3 de agua y 1.400 millones de hectáreas se utilizan anualmente para alimentos que se pierden o desperdician. ¿Podemos seguir en esta línea? La respuesta es clara, NO. Todos los actores de la cadena alimentaria debemos esforzarnos en conseguir la producción sostenible de alimentos.

Las cifras señaladas son algunos de los datos de la FAO sobre el impacto que genera el despilfarro de alimentos. De ellos se desprenden las consecuencias negativas desde el punto de vista económico, medioambiental y social entre otros.

Señala además que en el despilfarro se produce en diferentes eslabones de la cadena dependiendo de la región; en países del tercer mundo y en vías de desarrollo, el mayor despilfarro se produce en las primeras etapas (producción y distribución), mientras que en las regiones más industrializadas, los principales responsables del despilfarro son los consumidores.

Entre las principales causas del desperdicio se encuentran:

  • Compra de alimentos: planificación deficiente en cuanto al menú y la compra. Se suma las promociones que llevan una compra innecesaria (ej. Compre uno y llévese otro gratis).
  • Etiquetado: Confusión entre “consumo preferente” y “caducidad”.
  • Restaurantes y catering: difícil previsión del número de comensales. Se suma el tamaño estándar de las porciones.
  • Productores: problemas en la gestión de stocks. Sobreproducción o estacionalidad de la demanda. Daños en el producto o en el envase.
  • Distribución: problemas en la gestión del stock. Altos estándares de calidad determinados por el punto de venta.
  • Almacenamiento: inadecuado almacenamiento o transporte en los eslabones de la cadena.

Un problema que no conoce fronteras

El planteamiento es el mismo, reducir el desperdicio de alimentos con el fin de alcanzar una producción sostenible.

A nivel mundial, en la iniciativa SAVE FOOD, Food loss and waste reduction, promovida por la FAO participan más de 730 socios con distintos perfiles y pertenecientes a todas las regiones del mundo.  Las cifras que maneja esta iniciativa son cuanto menos abrumadoras:

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Imagen 1: SAVE FOOD: Iniciativa mundial sobre la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos. Fuente: FAO

 

La Unión Europea y sus estados miembros aúnan sus esfuerzos para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible adoptados hace ahora un año. En lo referente a la alimentación y su despilfarro, el objetivo es reducir a la mitad (por capita) el despilfarro tanto a nivel de distribución como de consumidor en 2030, además de reducir las pérdidas en la producción y distribución de alimentos. Con el objetivo de prevenir las pérdidas y residuos de los alimentos, se crea una plataforma para apoyar a los diferentes actores en la definición de medidas necesarias par la prevención del despilfarro, para compartir buenas prácticas y evaluar el progreso de las medidas adoptadas. Destaca la participación española de AECOC.

La Comisión Europea ha financiado 3 proyectos focalizados en la evaluación de la situación y la concienciación de los consumidores:

  1. FUSIONS, Food Use for Social Innovation by Optimising Waste Prevention Strategies.
  2. REFRESH: Resource Efficient Food and dRink for the Entire Supply cHain
  3. FORWARD: Food Recovery and Waste Reduction

En 2013 se creó el Protocolo “The Food Loss and Waste Protocol”, formado por diversos stakeholders entre los que se encuentra el proyecto FUSIONS, la FAO y el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD). El pasado mes de junio en Copenague, en el marco del Global Green Growth Forrum 2016, presentaron el estándar global para cuantificar las pérdidas y despilfarro de alimentos.

En España, agentes de toda la cadena de valor contribuyen a reducir los más de 7.7 millones de toneladas que se desperdician al año.

La iniciativa del MAGRAMA “Más alimento, menos desperdicio” ha creado un panel de cuantificación del desperdicio alimentario en hogares y el motivo por el que no se consumen. El primer informe, relativo a 2015, señala que los hogares españoles tiran a la basura aproximadamente 1.326 kilos de alimentos. Algunos datos significativos que acompañan esta cifra:

  • Semanalmente se desechan 25,5 millones de kilos de alimentos, lo que supone el 4.53% sobre el total de los alimentos comprados (existiendo diferencias significativas por producto).
  • 8 de cada 10 hogares tiran alimentos sin procesar pensando que no están en buen estado. Los productos que encabezan la lista son perecederos, las frutas, verduras y pan fresco, representando el 48,1% del volumen de desperdicios.
  • 3 de cada 10 hogares tiran alimentos una vez cocinados, siendo mayor la cantidad desperdiciada desde la nevera que la que no consumen en la mesa.
  • En primavera – verano se desperdicia un 9,4% más que en otoño-invierno.

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Imagen 2: Estrategia más alimento menos desperdicio. Fuente: MAGRAMA

 

Acciones empresariales, “La alimentación no tiene desperdicio”

“La alimentación no tiene desperdicio”iwatch124-alimentacion-no-tiene-desperdicio es la iniciativa de  AECOC, la asociación de empresas de gran consumo, con el objetivo de establecer prácticas de prevención y eficiencia, maximizar el aprovechamiento de excedentes y sensibilizar y concienciar a la sociedad. A esta iniciativa se suman agentes de toda la cadena de valor entre los que se encuentra AINIA, desde dpnde estamos dando apoyo para el desarrollo de herramientas para la minimización del desperdicio alimentario.

El lunes 26 de septiembre el Encuentro AECOC Contra el Desperdicio Alimentario celebrado en Madrid se hizo coincidir con la reunión de SAVE FOOD. Roberto Ortuño, director de asistencia técnica y servicios analíticos de AINIA, atendió al evento y pudo conocer de primera mano las iniciativas de distintos agentes de la cadena. Por parte de la distribución, se contó con la participación con Carrefour (quien donó ocho furgonetas acondicionadas para el traslado de productos refrigerados, llenas de alimentos), como empresa de producción de alimentos participó Pepsico y desde el sector de los envases Multivac.

Otras entidades que participaron fueron: Consum, Hispacoop, Eroski, el Banco de Alimentos de Madrid, ARC, la Plataforma envases y sociedad y representantes del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente.

En las distintas mesas redondas se debatió sobre algunos aspectos clave:

  • La información trasmitida a los consumidores, ¿realmente entienden las etiquetas de los alimentos?.
  • Las dificultades de los bancos de alimentos en cuanto a la infraestructura para la redistribución.
  • La importancia de garantizar la Seguridad Alimentaria en todo momento.
  • La conveniencia de mejorar la fiscalidad de las donaciones de alimentos.

Por otra parte, la plataforma de estudios de AECOC Shopper View ha realizado un estudio con consumidores que le ha permitido clasificarlos según cinco perfiles en función de su comportamiento frente al desperdicio de alimentos:

  1. Re-aprovechadores (32%). El 77% declara tirar poco o nada. No les importa consumir alimentos tras la fecha de consumo preferente y tienen una gran planificación en todas las fases (cocinado, conserva de los excesos y aprovechamiento para otros platos).
  2. Price-driven (16%). El 70% declara tirar poco o nada. Suelen ser hogares con menores ingresos, generan menos sobras que los anteriores y no suelen comer fuera.
  3. “Busca-caprichos” (16%). El 63% declara tirar poco o nada. Comen más fuera de casa y compran novedades y promociones.
  4. Eco-friendly (16%). El 51% declara tirar poco o nada. Le das bastante importancia a la fecha de caducidad, concienciados medioambientalmente y suelen comprar más en tiendas de barrio.
  5. Foodwaste generators (21%). Solo el 31% declara tirar poco o nada. Compran en hipermercados con menos frecuencia y con menor planificación, menor control del almacenaje y utilizan menos las sobras.

 

¿Qué más podemos hacer?

Esto no ha hecho más que empezar. Si queremos conseguir los objetivos marcados en cuanto al desperdicio y la producción sostenible, son muchos los aspectos a abordar a lo largo de la cadena de valor. La FAO recoge en la siguiente infografía algunos de ellos.

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Imagen 3: Pérdidas/desperdicios de alimentos. Fuente: FAO

 

Y si fuésemos capaces de….

  • predecir la vida útil antes de comenzar con cualquier desarrollo o mejora de producto.
  • incorporar sistemas inteligentes para predecir la demanda de los consumidores en cada época del año.
  • desarrollar etiquetas inteligentes que proporcionen información sobre seguridad alimentaria a los consumidores.
  • diseñar envases más resistentes al transporte y con sistemas de apertura y cierre que mejoren la vida útil del producto
  • implantar sistemas de control para garantizar el cierre de los envases
  • reutilizar y reciclar los excedentes o subproductos en la misma industria para desarrollar nuevos productos
  • aprovechar los productos y subproductos no aptos para el consumo para la generación de bioenergía.

El desarrollo tecnológico y la innovación en los envases y productos son una palanca clave para reducir el desperdicio de alimentos.

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