Innovación y concienciación para reducir el desperdicio de alimentos

Por Redacción AINIA 12 meses publicadoSin Comentarios
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En Navidad aumenta el consumo de productos alimenticios que, en muchos casos, tiene como consecuencia un mayor desperdicio. Desde AINIA proponemos tres ámbitos de actuación para trabajar  frente al desperdicio de alimentos: industria, hogar y aprovechamiento de los desperdicios

 

España es el séptimo país europeo que más comida desperdicia (7,7 millones de t), tras reino Unido (14,4 millones de toneladas) Alemania (10,3 millones de toneladas), Holanda (9,4 millones de toneladas) Francia (9 millones de toneladas) Polonia (8,9 millones de toneladas) e Italia (8,8 millones de toneladas), según la Comisión Europea.

La media de alimentos desperdiciados en nuestro país es de 179 kilos por habitante, que se incluyen en los 1.300 millones de toneladas de alimentos en los que la Comisión Europea cifra los alimentos que cada año se desaprovechan en todo el mundo.

El desperdicio alimentario en los hogares alcanza el 42% del total, en la fase de fabricación el 39%, en la restauración el 14% y en la distribución el 5%. 

-¿Y en Navidad?

Las celebraciones navideñas aumentan significativamente el consumo de alimentos que, en muchos casos, tiene como consecuencia un mayor desperdicio. Los motivos los encontramos desde el inicio de la producción del producto hasta el momento en que es consumido por el destinatario final, y pueden oscilar entre un funcionamiento ineficiente de las cadenas de suministro, una inadecuada gestión y manipulación de los alimentos, hasta malos hábitos de compra y consumo por parte de los consumidores. 

Si nos concentramos en la composición de la cesta de la compra, los resultados del informe Nielsen de 2014 indicaban que los españoles aumentamos el consumo de productos frescos (alrededor del 3%)  en las vísperas de Navidad y crece tanto el consumo de carne como de pescado. Por otro lado, las previsiones en cuanto a consumo de frescos  estima que sigan creciendo este año 2015.

-Innovación, la apuesta para la prevención y reducción del desperdicio de alimentos. 

AINIA Centro Tecnológico propone trabajar frente al desperdicio de alimentos en la búsqueda de soluciones innovadoras desde diferentes ámbitos de actuación:

A. En la industria

1. Aumentar la vida útil de los alimentos. Bien sea a través de nuevas formulaciones de la innovación en técnicas de conservación, en el desarrollo de nuevos sistemas y materiales de envasado o de mejoras en los envases actuales (incorporando materiales barrera, envases activos, envases inteligentes, nuevos diseños contra el desperdicio: porcionabilidad, mejores sellados, recerrables, máxima extracción de producto, daños mecánicos y resistencias…),  o a través del desarrollo  de nuevos modelos predictivos para la estimación de vida útil.

2. Implantación en las empresas de nuevas tecnologías limpias en procesos y actividades auxiliares, que minimicen la producción de subproductos. También mediante el desarrollo de proyectos de diseño higiénico que ayuden a la reducción de las pérdidas durante la producción, así como en la sincronización de sistemas, procesos y materiales, que mejoren la gestión y disminuyan las pérdidas, gracias a la interoperabilidad de procesos e información.

3. Implantación de sistemas de inspección avanzada con visión artificial incorporados a los sistemas de control de calidad para trabajar en la optimización y la detección del producto no conforme. 

4. En materia de logística y transporte, mediante el desarrollo de sistemas que mejoran la sincronización de los procesos (demanda/provisión) entre organizaciones para disminuir la pérdida de alimentos, al sincronizar envíos y recepción de mercancías, integración de stocks, aseguramiento de los niveles de servicio…En definitiva, sistemas digitales para el desarrollo de cadenas de valor colaborativas y eficientes.

B. En  el hogar  

Mediante la adopción por parte del consumidor de buenas prácticas para el aprovechamiento de los alimentos, como son:

1. Realizar antes de la compra una lista de los productos e  ingredientes que necesitas para elaborar los menús planteados.

2. Elegir los productos con la fecha de caducidad en función de cuando se tenga previsto su consumo. Si cogemos los productos con la fecha de caducidad más lejana, también favorecemos el desperdicio en el lineal. Si los cogemos con fecha demasiado cercana, corremos el riesgo de que se estropee en casa y terminará en la basura.

3. Una vez en casa, colocar la compra de forma ordenada para favorecer la visualización de los productos y así también su uso de manera que no acumulemos alimentos "escondidos" que acaben por pasarse de fecha de consumo.

4. Gestionar adecuadamente todo lo que hemos comprado congelando aquellos alimentos frescos que no vayamos a consumir en un plazo breve.  Si los envases recogen más cantidad de la que necesitamos también podemos separar dejando una parte en nevera y otra en congelador.

5. Ordenar los productos por prioridad de consumo, es decir, disponer los productos en el frigorífico colocando los de consumo próximo más a la vista.

6. A la hora de cocinar, calcular las medidas según los comensales.

7 Cuando emplatemos, no hagamos raciones demasiado grandes, teniendo especial consideración cuando calculemos la cantidad para los niños. Si sobra comida es preferible que sea en la cazuela y no en el plato, por higiene. Así esas sobras podremos aprovecharlas.

8. Pensar en recetas con productos que nos han sobrado.

9. Adquirir envases que se ajustan al consumo de cada hogar.

También en prevención

1. Promover acciones de sensibilización e impulso a cambios en los hábitos y modelos de consumo que permitan reducir el desperdicio basados en las TIC mediante, por ejemplo, aplicaciones en la red para la redistribución de excedentes (interna o externamente) y desarrollo de Apps para la sensibilización e innovación social que promuevan mejoras en la planificación de compra, diseminación de buenas prácticas de conservación de productos en casa del consumidor o la interacción con el consumidor.

2. Estudios con consumidores para la evaluación de su percepción y comportamiento ante iniciativas y productos, para evitar y reducir el desperdicio de alimentos y realizar la evaluación de la percepción social de los productos alimenticios a través del análisis de las redes sociales.

C. Valorización de desperdicios 

Por otra parte, según el MAGRAMA, entre un 30% y un 50% de los alimentos sanos y comestibles a lo largo de todos los eslabones de la cadena agroalimentaria hasta llegar al consumidor que podrían ser aprovechables se convierten en residuos. Algunas medidas para minimizar esta pérdida de alimentos

1. Reutilización en la cadena alimentaria. Para desarrollar nuevos productos alimentarios a partir de materiales excedentarios (como por ejemplo, productos IV gama desarrollado con tomate no destinados a consumo en fresco o muy maduros); recuperar compuestos de interés (fibras vegetales, colorantes, aceites esenciales o antioxidantes) mediante tecnologías de extracción supercrítica para su uso como ingredientes o aditivos alimentarios o en otras industrias como farmacia o cosmética, y generación de soluciones digitales para la comercialización alternativa de excedentes o desperdicios (soluciones e-commerce).

2. Reciclaje: con el desarrollo de piensos y otros productos para alimentación animal, realización de estudios de viabilidad para la obtención de compostaje y nuevos (bio) fertilizantes con materiales excedentarios, así como la recuperación de nutrientes (nitrógeno y fósforo).

3. Valorización energética: mediante el uso de técnicas de digestión anaerobia para la obtención de biogás agroindustrial (para obtener a su vez: calor, frío y electricidad) y biometano (para la inyección en redes de gas o uso en vehículos como biocarburante gas). 

También conceptos integrados como el desarrollo de nuevos modelos basados en el procesado sostenible de excedentes agroalimentarios para la obtención de un amplio espectro de bioproductos de interés comercial y bioenergía, dirigidos hacia un modelo de Biorrefinerias.

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