Cómo controlar los residuos veterinarios en alimentos de origen animal, 3 líneas de trabajo

Por Redacción AINIA 1 año publicadoSin Comentarios
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El  10 de marzo de este mismo año fue aprobado por el Parlamento Europeo un proyecto de ley por el que se pretende prohibir el tratamiento antibiótico preventivo de animales de granja

 


Según el proyecto de ley recién aprobado, únicamente está justificado el uso de tratamientos antimicrobianos cuando son prescritos por un veterinario, prohibiendo utilizarlos como una medida preventiva sin que el animal haya manifestado ningún signo de infección. Además, la norma revisada permitirá a la Comisión Europea listar aquellos fármacos reservados únicamente para uso en humanos.

Según la parlamentaria francesa Françoise Grossetête, el objetivo que persigue la cámara europea es reducir el riesgo a que aparezcan potenciales resistencias. La Unión Europea viene demostrando interés a este respecto a causa de la tendencia encabezada por la OMS y por eso lEFSA ha realizado varios estudios al respecto. Los datos del último informe de EFSA y ECDC (Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades) sobre la resistencia de los antimicrobianos (RAM) en bacterias zoonóticas es otro ejemplo.

La resistencia a los antimicrobianos es un fenómeno en el que intervienen numerosas variables conectadas. Es por ello que se impone la actuación coordinada y preventiva de todos los agentes implicados.

Tecnologías para el control de antibióticos en alimentos de origen animal

1. Controles multirresiduo por métodos cromatográficos basados en espectrometría de masas.

Los autocontroles de residuos veterinarios que llevan a cabo las empresas que fabrican alimentos de origen animal deben realizarse en relación a las exigencias recogidas por el Plan Nacional Integral de Residuos (PNIR). También es importante tener como referencia el sistema RASFF para identificar los riesgos más habituales o novedosos. En cualquier caso, los métodos de detección de residuos veterinarios deben ser capaces de:

Controlar un elevado número de compuestos de diferente naturaleza.

Hacerse en el menor tiempo posible.

Corresponderse con métodos oficiales.

Los métodos cromatográficos están basados en la espectrometría de masas. En otras palabras, determinan las moléculas que componen un analito mediante la ionización de la muestra. Como cada sustancia se ioniza de manera diferente,  este método nos permite saber  qué sustancias  están presentes y si alguna se corresponde con un residuo veterinario. 

Estos métodos nos  permiten ser extremadamente específicos en la identificación y cuantificación de múltiples sustancias, número que puede ser ampliado con facilidad a medida que las sustancias a controlar son añadidas por la normativa nacional y/o europea. Además, se trata de metodologías rápidas y que pueden llevarse a cabo en un solo paso, evitando realizar una etapa de cribado y posterior confirmación.

 

 

2. Microencapsulación para la liberación controlada de antibióticos de uso veterinario.

Como ya comentábamos en el artículo ¿Por qué tanto interés por la microencapsulación?: Los 7 usos más comunes , cuya lectura recomendamos,  el ámbito de la farmacia fue uno de los primeros en desarrollar las tecnologías de microencapsulado. Estas micropartículas están desarrolladas generalmente a partir de materiales poliméricos y funcionan como portadores de agentes terapéuticos (ingredientes funcionales, principios activos que fortalezcan el sistema inmunológico de los animales o antibióticos cuando sean necesarios). Estas pequeñas partículas cumplen con el objetivo de  proteger las propiedades del principio activo y que éste sea liberado en el torrente sanguíneo de los animales de forma selectiva y controlada en el tiempo, de manera que puedan reducirse dosis y hacerlas más adaptadas a cada problemática y necesidad. 

 

3. Bacteriófagos para el control de las patologías animales.

La innovación tecnológica está investigando el potencial de los bacteriófagos en el control microbiológico de patógenos para la industria alimentaria.  Le invitamos a profundizar más sobre este tema, en el artículo: “Seguridad alimentaria y bacteriófagos: Hacia dónde va la I+D orientada al control de patógenos”.

Entre otras ventajas que presentan los fagos está el hecho de ser extremadamente selectivos ya que sólo actúan en las bacterias y su activación depende de mantenerse en contacto con ellas. Además son muy específicos, permitiendo eliminar bacterias patógenas concretas sin afectar a las beneficiosas.  Este tipo de terapias parecen abrir la puerta a un futuro prometedor en cuanto al control microbiológico y como consecuencia, la Unión Europea ha encomendado a  la EFSA el estudio en profundidad de estos pequeños virus, lo que permitirá un avance tecnológico de interés para el sector. 

Si usted está interesado en prevenir  las disposiciones normativas que está preparando la Unión Europea y quiere saber más acerca de la espectrometría de masas para la reducción de residuos veterinarios en animales, la microencapsulación o las terapias fágicas para la eliminación de patógenos, cuente con la experiencia de AINIA.

 

 

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