Ana Valera / 30 Julio 2013

Los envases como guardaespaldas de la cerveza


¿Cómo podemos evitar que los enemigos de la cerveza la ataquen? ¿Qué se puede hacer para que la cerveza mantenga esas propiedades tan características intactas? Una de las soluciones está en los envases empleados: un buen envase puede hacer que una cerveza esté riquísima cuando la consumamos.


La cerveza es un producto que requiere que el envase que la contiene cumpla con determinados requisitos para hacer que sus tres enemigos fundamentales (el oxígeno, la luz y el calor) no la deterioren y se presente en sus mejores condiciones al consumidor.

Dado que la entrada de una ínfima cantidad de oxígeno (1 ppm, parte por millón) al interior del envase de cerveza puede hacer que el sabor de ésta cambie y, por tanto, cause el rechazo del consumidor, los envases destinados a este tipo de productos deben tener una barrera al oxígeno muy elevada, tan elevada que sean prácticamente impermeable a este gas.  Por otra parte, es una bebida es carbonatada, es decir, contiene cierta cantidad de CO2 gaseoso en su interior que le proporciona esa presión tan característica. Esto hace que los envases que se utilicen deban tener, además, una baja permeabilidad al CO2 de manera que este gas no se escape y la presión interna se mantenga prácticamente constante.

El envasado de la cerveza

Tradicionalmente, la cerveza se presenta envasada en botellas de cristal y/o en latas metálicas ya que estos materiales son totalmente impermeables a los gases, es decir, no permiten que los gases del interior (CO2) salgan al exterior ni los del exterior (O2) entren al interior. Uno de los problemas que presentan los envases de cristal es su peso y la probabilidad de rotura del envase por golpes, de ahí que desde finales de los años 90 se comenzara a comercializar la cerveza en botellas de PET. Estas botellas al estar hechas de material plástico y siendo del mismo volumen que las de vidrio, pesan considerablemente menos y los problemas por rotura y/o abollamiento no se producen con tanta incidencia.

El PET (pollietilentereftalato) es un material polimérico ampliamente utilizado en botellas de agua y bebidas carbonatadas ya que presenta buena resistencia química y térmica, es ligero, su barrera a los gases, como el CO2 y el O2, es intermedia y, además, es reciclable. Presenta otras ventajas frente a las botellas de cristal y las latas metálicas como la disminución de roturas y/o abolladuras.

A la hora de envasar cerveza en botellas de PET hay que tener en cuenta que su barrera a los gases no es muy buena (el PET tiene una barrera al O2 y al CO2 media) por lo que hay que mejorarla. Hay diferentes maneras de llevar a cabo esta mejora:

  • Se pueden utilizar otros materiales poliméricos, que mezclados con el PET, ayuden a mejorar la barrera a los gases. Esta mezcla se puede hacer directamente sobre la materia prima, dando lugar a botellas monocapa, o utilizar diferentes capas de materiales barrera como el EVOH o poliamidas produciendo botellas de PET multicapa. Estas botellas se obtienen mediante procesos de co-inyección-soplado.
  • La utilización de absorbedores de oxígeno, incorporados en la matriz de la botella, es una técnica habitual para evitar el deterioro de la cerveza debido a la inclusión de oxígeno en el interior del envase. La función de estos compuestos es capturar el oxígeno que pueda difundir al interior del envase y evitar, así, la oxidación de la cerveza. Se pueden incluir tanto en botellas monocapa como en multicapas; en estas últimas, el absorbedor se encuentra incorporado en una de las capas internas que forman la botella.
  • Otra técnica para mejorar la barrera a los gases es la inclusión de arcillas en el interior de los envases. Estas arcillas se añaden al polímero base y durante el proceso de extrusión del material, se exfolian dando lugar a láminas de tamaño nanométrico que se disponen de tal manera que retrasan el movimiento de los gases a través de la matriz polimérica.
  • El recubrimiento, ya sea en la capa interna como en la externa, de la botella de PET con finas capas de material barrera a los gases es otra de las tecnologías empleadas. El recubrimiento se puede hacer por procesos químicos de spray o inmersión y curado o por procesos de deposición por plasma (en cámaras de vacío).

La radiación ultravioleta de la luz es otro de los factores que puede alterar la calidad final de la cerveza haciendo que pierda lentamente propiedades organolépticas como el sabor, color y olor que la caracterizan. De ahí que las botellas en las que se envasan la cerveza, ya sean de cristal o de plástico, sean de color ámbar o verde, siendo capaces de filtrar hasta un 85% de los rayos ultravioletas. Es casi estrictamente necesario utilizar estos envases opacos porque de lo contrario, tras una corta exposición de la cerveza a la luz solar, el aroma procedente del lúpulo puede sufrir una reacción fotoquímica dando lugar a productos sulfurosos que modifican el aroma de forma desagradable.

Una cerveza caliente o a temperatura ambiente (sobre todo en las zonas cálidas) no es agradable de tomar; al contrario, cuanto más fresca, más buena. Los consumidores deben sentir que el envase que contiene a la cerveza mantiene el frío durante el mayor tiempo posible. De ahí que a los envases de cerveza se les pida una determinada resistencia térmica de manera que la cerveza envasada se mantenga fresca. En este sentido, los materiales empleados habitualmente en envases para cervezas (vidrio, metal y plástico) tienen comportamientos diferentes al respecto.
 

Ana Valera (12 artículos)

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Ana Valera
Responsable de Proyectos en Tecnologías de Microencapsulación

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