José María Ferrer / 10 Noviembre 2021

El Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI), presenta la memoria de actividades 2020

¿Qué es el SCIRI?, no debemos confundirlo con el RASFF (Sistema de Alerta Rápida de Alimentos y Piensos), se trata de la red en el ámbito nacional para la notificación de un riesgo directo o indirecto para la salud humana derivado de productos alimenticios, tal y como está previsto en la Ley 17/2011 de 5 de julio, de seguridad alimentaria y nutrición. El SCIRI se dedica a facilitar una comunicación e intercambio rápido de información de aquellas actuaciones que se lleven a cabo por parte de las autoridades competentes en caso de riesgos graves para la salud humana, derivados del consumo de alimentos y piensos. En el artículo comentamos los aspectos más relevantes de la actividad durante 2020.

Las distintas intervenciones se han llevado a cabo en 4 categorías de producto:

  • Productos de origen animal,
  • Productos de origen vegetal,
  • Otros productos (aquellos que por su composición no se encuadran en ninguno de los epígrafes anteriores) y
  • Materiales en contacto con alimentos.

Teniendo en cuenta estas categorías, desde el SCIRI se han abierto un total de 634 expedientes relativos a productos alimenticios, de los cuales 357 correspondieron a alertas, 166 a informaciones, 103 a rechazos en frontera y, por último, 8 a los clasificados como novedades. Si bien estamos ante un dato relevante, hay tener en cuenta que se observa un descenso de un 5 % respecto al año 2019.

¿Qué peligros han motivado estas intervenciones? Los peligros detectados en los productos se han clasificado en 4 categorías:

  • Peligros físicos.
  • Peligros biológicos.
  • Peligros químicos.
  • Otros peligros.
  • Peligros biológicos, por bacterias, biotoxinas, hongos y levaduras, toxinas biológicas (botulínica), otras toxinas (histamina), parásitos y virus.
  • Peligros químicos, aditivos, composición, fitosanitarios, hidrocarburos aromáticos policíclicos, medicamentos veterinarios, metales pesados, migración en MECA (materiales en contacto con los alimentos) y alteraciones organolépticas.
  • El mayor número de notificaciones se ha originado por toxinas fúngicas, en particular por elevados niveles de aflatoxinas. En el caso de los fitosanitarios, se ha tratado de notificaciones relacionadas con productos de origen vegetal relacionadas con sustancias como: Acetamiprid, Clorpirifos, Óxido de etileno, Pencycuron, Profenofor, fipronil, Propiconazol y Amitraz, y Tolfenpyrad.
  • Los problemas relacionados con los aditivos se han dado con algunos colorantes, con el ácido benzoico y E-476 en productos de confitería, bebidas refrescantes, platos preparados, cereales, harinas y derivados e infusiones y alimentos estimulantes.
  • Por último, los temas vinculados a los MECA con migraciones de formaldehido, melamina, compuestos orgánicos volátiles y aminas aromáticas primarias.
  • Peligros físicos, principalmente por presencia de cuerpos extraños en alimentos de origen vegetal y otras notificaciones de riesgo de asfixia y ahogamiento.
  • Otros peligros, en este epígrafe se han tratado situaciones que no encajan en las anteriores, tales como: defectos documentales, Subproductos Animales No Destinados al Consumo Humano (SANDACH), procesos insatisfactorios, defectos de temperatura, Organismos Modificados Genéticamente (OMG), establecimiento clandestino, ausencia de trazabilidad, alimentos no autorizados y defectos de etiquetado. Estos últimos con especial atención a las ausencias en el etiquetado de ingredientes de alérgenos, de sustancias que producen intolerancias y de gluten.

Los defectos de etiquetado tienen especial importancia en el grupo de otros peligros, llegando a ser las más numerosas en esa categoría con 36 notificaciones. Resaltamos su importancia por el impacto para la salud, dado que se refieren a la presencia de alérgenos, sustancias que producen intolerancias y gluten.

El informe 2020 del SCIRI también nos recuerda que en ocasiones se producen estas situaciones como consecuencia de la comercialización de alimentos no autorizados. La mayor parte de las situaciones producidas en 2020 se relacionaban con la presencia de derivados del Cannabis sativa y en menor medida con otras especies vegetales o sus extractos en complementos, infusiones y condimentos (cáñamo, cañihua, corteza de yohimbre, extracto de hoja de coca, germanio orgánico, raíz de Pueraria lobata y Rauwolfia canesscens).

Como podemos observar las notificaciones del SCIRI nos orientan en relación con el control oficial de las autoridades competentes y con la identificación de los principales problemas que podemos detectar a través de nuestros sistemas de autocontrol. La información pública sobre el SCIRI, la podemos ver en la web de AESAN.

Si necesitas un asesoramiento legal o técnico en relación con las cuestiones ligadas con los aspectos legislativos ligados a las alertas, desde AINIA podemos ayudarte a través de nuestro equipo de especialistas en el ámbito jurídico agroalimentario y con nuestros especialistas para situaciones de alertas y crisis alimentarias. También puede comentar este artículo en el grupo de legislación alimentaria en LinkedIn.

José María Ferrer (303 artículos)

Noticias
relacionadas

¿Te ha interesado este tema?
Contacta con nosotros

He leído y acepto la política de privacidad

Acepto recibir comunicaciones por parte de AINIA.

José María Ferrer
Jefe Departamento de Derecho Alimentario

Suscríbete a nuestra newsletter

Mantente al día de lo más destacado sobre innovación y nuevas tecnologías.
SUSCRIBIRME
close-link

Subscribe to our newsletter

Sign-up to get the latest news straight to your inbox.
ENVIAR
Give it a try, you can unsubscribe anytime.