Cosméticos personalizados y naturales gracias a la microencapsulación avanzada

Daniel RiveraPor Daniel Rivera 3 meses publicado
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Permitirá a la industria cosmética desarrollar productos con propiedades y funcionalidades avanzadas más eficaces, seguras y saludables, así como abaratar costes de los procesos industriales.

La aplicación de tecnologías de microencapsulación en la industria cosmética ha supuesto una revolución en los últimos años, ya que ha permitido desarrollar productos mucho más eficaces en el cuidado facial o corporal (cremas enriquecidas con vitaminas o minerales, desodorantes con acción prolongada, probióticos en cremas faciales, etc.)

En esta línea, se ha desarrollado el proyecto AMICES, un proyecto de I+D propia de AINIA, que cuenta con el apoyo del IVACE y la colaboración de Korott, Sesderma, Biopartner, Epsa e Instalaciones Grau. El objetivo ha sido mejorar los procesos convencionales de microencapsulación para desarrollar componentes como: aromas, vitaminas, antioxidantes, etc.; que puedan ser utilizados a escala industrial, para mejorar los productos de sectores como el cosmético. Esta tecnología avanzada permitirá a las empresas cosméticas desarrollar productos más personalizados, eficaces y naturales.

Microencapsulación: un paso más hacia la cosmética del futuro

La microencapsulación es una tecnología clave para la personalización de producto y su mejora funcional. El proceso de microencapsulación permite la conservación de las propiedades de los productos, mediante la protección de las sustancias o principios bioactivos por una matriz que impide que se pierdan. Así, se logra protegerlos de la reacción con otros compuestos, frenar las reacciones de oxidación e incluso, liberar sustancias de forma controlada. Actualmente, los usos más comunes de las tecnologías de microencapsulación en el sector cosmético son:

  • Protección de los componentes bioactivos de los productos para que sigan siendo funcionales: por ejemplo, la vitamina C, los probióticos o los antioxidantes que componen algunos productos cosméticos tienden a oxidarse. Gracias a la microencapsulación se protegen estas sustancias para que sigan manteniendo su eficacia.
  • Liberación controlada de componentes (como vitaminas, aromas, principios activos, antimicrobianos…). La microencapsulacíon de aromas, especialmente en cremas cosméticas, por ejemplo, permite que el aroma sea más suave y dure más tiempo. En el caso de los compuestos con alguna actividad concreta como los antioxidantes, se puede reducir un efecto intenso instantáneo, por un efecto sostenido a lo largo del tiempo.
  • Mejorar la penetración cutánea. Determinados compuestos de aplicación tópica como algunas vitaminas, especialmente los compuestos hidrofílicos, son de difícil penetración en la dermis. Si estos compuestos se microencapsulan, se consigue una penetración en la piel más eficaz.
  • Mayor conservación durante el almacenamiento. Los procesos de microencapsulación logran alargar la vida útil de los productos cosméticos durante su almacenamiento y uso.
  • Mejora de las cualidades sensoriales y enmascaramiento de olores desagradables. Algunos componentes con efectos beneficiosos para la piel como los extractos de plantas, como es el caso de los extractos de olivo, pueden tener un olor muy fuerte o incluso manchar la piel durante su aplicación. La microencapsulación consigue aislar el principio activo para obtener sólo sus propiedades beneficiosas, reduciendo su impacto de olor y color.

Para Daniel Rivera, del Departamento de Nuevos Productos y Procesos de AINIA centro tecnológico,  “los procesos desarrollados en el proyecto Amices ofrecen a las empresas equipos más específicos para la producción de microencapsulados a escala industrial, así como la posibilidad de desarrollar productos cosméticos avanzados y personalizados con ventajas significativas respecto a otros microencapsulados más convencionales”

Además, según Rivera, “se han realizado estudios para conocer el equipamiento, los materiales y las condiciones de proceso necesarias para hacer más accesible su industrialización. Así, el consumidor final podrá disponer de productos con propiedades avanzadas, más eficaces, más saludables y a un menor coste, puesto que será posible reducir la dosis, para obtener la misma eficacia”. 

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