Frutas y hortalizas, ¿innovación o disrupción?

Marga FernándezPor Marga Fernández 4 semanas publicado
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Según ha publicado recientemente el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, las exportaciones del sector agroalimentario alcanzaron en 2017 los 50.039 millones de euros, un aumento del 6,8% respecto a 2016. Además, conviene señalar que las exportaciones agroalimentarias crecieron un 80% en los últimos 10 años. No obstante, según esta misma fuente, el consumo de frutas y hortalizas frescas en los hogares en 2017 ha descendido un 3,5% con relación a 2016 y el de hortalizas un 4,1%.

Por ello, el sector hortofrutícola tiene ante sí dos grandes retos: Aplicar innovación para ampliar nuestros mercados potenciales y los niveles de exportación y, por otro, mitigar el descenso del consumo nacional dando respuesta a los nuevos hábitos y formas de consumo, apostando por diferenciación de producto y envases. Veamos cómo.

Una visión de la innovación y los avances tecnológicos aplicados al sector de frutas y hortalizas

La innovación siempre surge en momentos de saturación y cuando se plantean situaciones que no podemos resolver con los modos de hacer tradicionales. Si se superan los nueve mil millones de habitantes a nivel mundial en el 2050, es de prever que crezca notablemente la clase media de los países emergentes y en desarrollo y que la agricultura y el resto de sectores agropecuarios tengan que intensificar su producción hasta niveles no conocidos.

Por ello, una línea de innovación creciente y disruptiva está en identificar nuevas formas y lugares de cultivo si queremos seguir consumiendo frutas y verduras frescas. Desde huertos urbanos a plantaciones intensivas en zonas de regiones desérticas o semidesérticas… las ciudades serán lugares de cultivo en muy poco tiempo dando lugar a nuevos modelos de negocio en los centros urbanos.

Paralelamente, la disrupción vendrá también por los/as ciudadanos/as, que está cambiando con gran velocidad sus hábitos de consumo y compra, como consecuencia de su rápida digitalización. Además, entran en el mercado nuevas generaciones más concienciadas y comprometidas con la sostenibilidad y el medioambiente. Todo ello obliga a nuevos sistemas de packaging, nuevas maneras de comercializar frutas y verduras frescas y nuevos modelos logísticos para dar respuesta al deseo de conveniencia y practicidad, adaptando el consumo al “on the go”.

En definitiva, un gran número de tendencias y movimientos interesantes que las grandes y pequeñas compañías de alimentación, operarios de alimentos frescos y distribución, deben tener en cuenta a la hora de plantear sus estrategias de innovación, diferenciación y desarrollo de nuevos productos.

Lo natural es “trending topic”

En ámbitos como Europa y EE.UU. hay un número creciente de consumidores y consumidoras que están optando por reducir en sus dietas el contenido de aquellos productos que contienen carne animal para aumentar el consumo de vegetales – frutas y hortalizas -. Aparecen nuevos hábitos en los flexitarianos. Otros, como los veganos y vegetarianos, eliminan completamente de sus dietas el consumo de carne.

Ahora se buscan productos más naturales y saludables y, al mismo tiempo, que sorprendan y sean nuevos. La innovación en este campo es continua. De forma constante aparecen informes y estudios que identifican nuevos lanzamientos con mayor o menor éxito de aceptación.

Esto para el sector hortofrutícola supone una gran oportunidad para conquistar nuevos mercados . Pero para lograrlo se hace necesario apostar por la innovación de producto, tanto en ingredientes, procesos de producción, receta o envases.

Un ejemplo de innovación son los smoothies. Tal y como vimos en el artículo “Smoothies: Hacia dónde está evolucionando la innovación en el sector de zumos y bebidas” estas bebidas se están convirtiendo en la opción preferente para aquellos consumidores que apuestan por lo saludable, nutritivo y lo convenience, pero que no les gusta comer frutas, verduras o ensaladas. Es un producto que se adapta a su estilo de vida y se consumen de forma fácil y rápida, convirtiéndose así en la alternativa ideal a las comidas tradicionales, especialmente entre los millennials, la generación que más fruta y verduras consume.

Este nuevo estilo de vida también está provocando el fenómeno conocido como “snackificación”. Se trata de transformar las comidas diarias a formato snack. Esto genera nuevas oportunidades de mercado para distintas categorías de producto, entre ellas,  frutas y verduras de IV y V Gama. Categoría con gran demanda en los últimos años debido a los nuevos hábitos de consumo y la falta de tiempo en las familias para el cocinado y preparado de alimentos.

Apuesta por lo ecológico

El mercado de “ecológicos” sigue creciendo. La trazabilidad de los alimentos es otra oportunidad para el marketing y el posicionamiento de algunas marcas de alimentación. Responde a una demanda social creciente de transparencia.

En el sector de frutas y hortalizas hay un nicho de oportunidad si tenemos en cuenta el auge de un producto más cercano, donde el comprador puede conocer el origen y las características del mismo.

En España, la demanda interna de productos ecológicos ha crecido exponencialmente en el último lustro hasta situarnos en eltop ten de países que más alimentos “bio” consumen, según los datos que maneja Ecovalia, una asociación con 15.000 productores y el 52% de la superficie ecológica certificada.

Contar con laboratorios de control acreditados en la identificación de plaguicidas u otras sustancias que tengan que ver con la calidad del producto es esencial. Por ello, los laboratorios de AINIA son un referente en este campo y están reconocidos por la EURL (European Union Reference Laboratory) como uno de los cinco mejores laboratorios europeos en detección de plaguicidas en frutas y hortalizas.

También el avance en biotecnología y tecnologías de bioproducción está ayudando al desarrollo de una agricultura más sostenible; hay avances en biofertilizantes, bioestimulantes o bioelicitadores en cultivos.

Paralelamente, la transformación digital aplicada al campo, lo que ya se conoce como “agricultura de precisión” es otra línea que genera cambios disruptivos y por la que los operadores y transformadores de frescos, o productores de productos VI y V Gama, ya están apostando.

Cómo alargar la vida útil del producto a través de la innovación en packaging

El futuro de la industria de la alimentación, y en concreto de la hortofrutíola, pasa por la internacionalización. Según FIAB, la industria española de alimentación prevé exportar un 50% más en 2025, en gran parte como consecuencia de la evolución a la baja de la población española, la disminución del consumo de fruta y verdura y la necesidad de alimentar a la población mundial.

Para lograrlo, una de las vías de la innovación debe ser el packaging, de manera que consigamos alargar la vida útil del producto, a la vez que evitar el desperdicio alimentario.

Envases activos e inteligentes para frutas y hortalizas

El desarrollo de envases activos responde a la necesidad de alargar la vida útil del producto de alimentación, elemento clave tanto para aumentar su vida comercial y así poder exportarlo a terceros países.

Los envases activos son aquellos destinados a prolongar la vida útil o a mantener o mejorar el estado del alimento envasado. Están diseñados para incorporar intencionadamente componentes que liberarán sustancias en el alimento envasado o en su entorno o absorberán sustancias del alimento o de su entorno. Están especialmente pensados para productos en los que la humedad representa un punto crítico comercial, como es el caso de las frutas y verduras.

En el caso de las frutas y hortalizas, nos encontramos con algunas particularidades. Éstas desprenden etileno, gas que estimula y regula la maduración. Para alargar la vida útil de los productos frescos se hace necesario capturar y eliminar el etileno.

Los absorbedores de etileno son una de las soluciones. En forma de bandejas o almohadillas, se disponen en el interior del envase o contenedor absorbiendo el etileno que se va generando. De esta manera, se controla la maduración y se evita el deterioro por la aparición de mohos.

Un ejemplo de ello lo encontramos en las fresas. Éstas se degradan rápidamente y su vida útil es muy corta. Estos envases retardan este deterioro, ofrece a los consumidores y consumidoras un producto de mayor calidad y reduce el desperdicio.

En cuanto a envases inteligentes, es otro campo de I+D+i de gran potencial. Se trabaja en envases con sensores que puedan analizar y proporcionar información sobre el estado del producto a lo largo de su cadena de suministro. En alimentos refrigerados y congelados, por ejemplo, los sensores de temperatura generan un nivel de confianza mayor en la seguridad del producto.

También hay avances en sensores de frescura, que pueden indicar tanto la frescura como la vida útil restante. Aunque están menos desarrollados, en frutas y hortalizas van a tener un gran impacto una vez estén más normalizados.

Y no debemos olvidar como tendencia la opción de no envasar. Hay distribuidoras que empiezan a optar por productos sin packaging y esto está afectando en primera línea a las frutas y verduras frescas; el “a granel” de las mismas en los hipermercados sigue ganando espacio.

Si su empresa requiere desarrollar nuevos productos que respondan a las exigencias de los consumidores y consumidoras y a las tendencias del mercado o requiere de un packaging que mejore la calidad del producto y alargue su vida útil, en ANIA Centro Tecnológico podemos ayudarle. Contacte con nosotros.

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Categoría:
  Tendencias y consumidor
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