Alertas alimentarias en verano: ¿Influyen en la confianza del consumidor?

By Redacción AINIA 2 años agoNo Comments
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Una consumidora, probando un producto alimenticio

Si analizamos los datos del RASFF (Food and Feed Safety alerts – European Commision) desde 2013, vemos como en los meses de julio, agosto y septiembre no suele producirse un incremento de notificaciones o incidencias en el sistema de alertas alimentarias europeo. 

Sin embargo, el verano es la época del año en la que más alertas alimentarias suelen darse a conocer en los medios de comunicación. Este hecho, aparentemente contradictorio, puede deberse, por un lado, a las características de las toxiinfecciones típicas de esta época, que suelen ser más masivas, y, por otro, a una mayor receptividad por parte de los medios de comunicación.

Las altas temperaturas, problemas en la manipulación de alimentos y su conservación, tanto en los procesos de procesado, transporte o comercialización en la industria y la distribución, como después en su consumo en el hogar o su procesamiento y consumo en la restauración, hacen que el verano se asocie con las alertas alimentarias y cuando más sensible es el consumidor a este tipo de temas. Es el momento de extremar las medidas de control y prevención.

 
Seguridad alimentaria, consumidor e índice de confianza

Con motivo del Día Mundial de la Salud de 2015, la Organización Mundial de la Salud hizo público un informe en el que aportaba datos sobre las muertes al año que se producen en el mundo por intoxicaciones alimentarias. Y señalaba el nombre de los tres patógenos más frecuentes en estas crisis: Salmonella tiphi, Escherichia coli y norovirus. Con especial incidencia en países de África y el Sudeste asiático.

Además, también evidenciaba una realidad: Los altos riesgos económicos ocasionados por los problemas de seguridad alimentaria y por la pérdida de confianza del consumidor. Así, por ejemplo, el brote de E-coli de Alemania (más conocido como "crisis de los pepinos"), según los informes manejados se estima que llegó a causar 1,3 millones de dólares de pérdidas para la industria agroalimentaria.

Recientemente, también la prestigiosa publicación Foodnavigator publicó un artículo titulado: “How to restore consumer confidence after a food scandal” en el que daba algunas claves muy interesantes sobre cómo recuperar la confianza de los consumidores en el Reino Unido tras el fraude de la carne de caballo. El estudio citado por la publicación ponía el foco en la gestión de la responsabilidad y la transparencia.

En el ámbito nacional, recientemente AECOC, en su XII Congreso de Seguridad y Nutrición, también abordó el tema de la confianza del consumidor y la seguridad alimentaria, destacando algunos datos interesantes, tal y como reflejaron diversos medios de comunicación, entre ellos Interempresas:

• El 42% de las personas están dispuestas a pagar más por garantías de seguridad y el 32% por productos con una procedencia de mayor confianza.

La seguridad alimentaria es el primer tema presente en la mente de los consumidores.

El 88% de los españoles cree que los alimentos pasan hoy por muchos más controles que antes y que las regulaciones europeas son mucho más estrictas, además de admitir estar mejor informados (78%).

• Los canales que más confianza merecen para el consumidor a la hora de hablar de seguridad alimentaria son los que recogen la opinión de profesionales de la salud, seguidos de las noticias e informativos. Sin embargo, los medios oficiales y la información facilitada por las industrias no se considera tan fiable por parte del consumidor.


Control, prevención y anticipación, tres retos en seguridad alimentaria

Europa es probablemente la región del mundo más segura desde el punto de vista de los sistemas y controles de seguridad alimentaria. Pero los retos que se plantean son muchos: Globalización, riesgos emergentes, compra online de alimentos, contaminantes emergentes…

Los tres focos de trabajo están claros. Analizamos cada uno de ellos:

• Control y Autocontrol
El control y cada vez más el autocontrol son herramientas fundamentales, tal y como apuntábamos en este artículo del blog de Seguridad Alimentaria de AINIA COMUNIDAD. Tampoco debemos olvidar el papel del control oficial, pero cada vez más son los propios productores de alimentos los protagonistas del control de la seguridad alimentaria, como consecuencia directa de la responsabilidad que tienen sobre los alimentos que ponen en el mercado.

Contamos además con medios cada vez más eficientes para realizar estas tareas de autocontrol. Y con métodos analíticos más rápidos, eficaces y precisos. De hecho, empezamos a percibir un avance a dos velocidades entre aquellas empresas alimentarias que ven en la técnica una herramienta para conseguir una ventaja competitiva, y aquellas otras para las que el control significa únicamente un sobrecoste o un riesgo en su gestión.


• Prevención
Clave para la seguridad alimentaria en el siglo XXI. Europa camina en esta dirección. No se trata sólo de controlar las crisis y alertas alimentarias, sino de conseguir que no se produzcan. La prevención supone apostar por: Diseño higiénico de instalaciones, envases activos e inteligentes, aplicativos TIC para el control de la trazabilidad… Y también por cadenas de valor colaborativas, con implicación directa de todos los agentes.


• Anticipación
Nunca antes el análisis de riesgos emergentes había jugado un papel tan decisivo. Y, por qué no, también la prospectiva sobre la legislación alimentaria que en Europa o en cualquier otra parte del mundo va a marcar el campo de juego de la industria y del consumidor.

Otro de los retos que marcan tendencia es el estudio del propio consumidor y cómo su percepción de la seguridad alimentaria moviliza al resto de agentes implicados en la cadena alimentaria.


Y es que la confianza perdida es muy difícil de recuperar. Las alertas alimentarias en verano suponen un riesgo que puede mermar esa confianza. Los controles preventivos son inevitables. El consumidor es muy sensible.

La mayoría de las empresas se toman su responsabilidad en seguridad alimentaria muy en serio. La detección de una alerta alimentaria a tiempo minimiza el problema; permite actuar con rapidez y focalizar su alcance, protegiendo a los consumidores y preservando la confianza de los mismos en los alimentos que consumen y en las marcas de alimentación.

Para ayudar a las empresas a superar este reto de la seguridad alimentaria AINIA cuenta con laboratorios de control de alimentos. Así mismo tenemos a disposición de la industria y la distribución un gran número de ensayos acreditados por ENAC, y un servicio de Alertas Alimentarias 365 días, 24 horas. Si quiere reforzar sus controles y prevenir riesgos en alertas alimentarias en verano, cuente con nosotros. No se juegue la confianza de sus consumidores.

 

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  Tecnoalimentalia, Tendencias y consumidor
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