Roberto Ortuño / 19 Mayo 2021

Seguridad alimentaria y materiales en contacto con alimentos: Más allá de los envases

Platos, boles, espátulas, espumaderas y un largo etcétera de utensilios de cocina y menaje de materiales poliméricos diferentes de los plásticos comunes para envases han inundado las cocinas y las mesas. ¿Pero son seguros? Pues pueden no serlo, y también se les aplica la legislación de Materiales En Contacto con Alimentos (MCA o MECA). Tratamos aquí este tema y que tipo de controles analíticos permiten comprobar su seguridad.

No sólo envases, ¿y los demás materiales en contacto con alimentos?

Cuando hablamos de materiales en contacto con alimentos, casi de forma automática pensamos en envases. Sin duda son estos elementos los que mayor preocupación y atención han acaparado, pero no son los únicos. En nuestras casas hay muchos otros objetos que entran en contacto con los alimentos y que, por tanto, pueden ser una fuente de contaminación. Aunque no son los únicos, en este caso nos referimos a materiales como artículos de poliamida, melamina o siliconas, que son cada vez más comunes en utensilios de cocina y elementos de menaje y vajilla.

Como podemos leer en el Programa 13 de Plan Nacional de Control Oficial de la Cadena Alimentaria 2021-2025 sobre los MCA, “Los materiales y objetos en contacto con alimentos () están regulados en toda la Unión Europea fundamentalmente a través del Reglamento (CE) nº 1935/2004 sobre los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos, y se aplica a los materiales y objetos terminados:

  1. Estén ya en contacto con alimentos.
  2. Estén destinados a estar en contacto con alimentos.
  3. Que quepa esperar razonablemente que entren en contacto con alimentos.”

Podemos pues comprobar que a los elementos que estamos tratando en este texto les son de aplicación los principios que aplican a todos los MCA. El principio básico que se debe aplicar es que cualquier material u objeto en contacto con alimentos debe ser lo suficientemente inerte para evitar que se transfieran sustancias a los alimentos en cantidades que puedan poner en peligro la salud humana, ocasionar una modificación inaceptable de la composición de los productos alimenticios o alterar las características organolépticas de estos.

Productos, incidencia y origen

A la hora de analizar con más detalle que productos, el nivel de incidencia y cual es el origen geográfico de estos productos, al igual que cuando de otro tipo de peligro alimentarios se trata, contamos con la suerte de tener la ayuda de una herramienta como la base de datos de notificaciones del RASFF.

En lo que llevamos de año el RASFF ha recogido un total de 52 notificaciones relativas a MECA. De ellas, 4 de cada 5 están relacionadas con este tipo de utensilios y elementos. Sin duda estamos pues ante un problema, que además escapa al sector alimentario en sí, que es el que tiene costumbre de lidiar con la problemática de los MECA y de las migraciones globales y específicas. Los productos afectados son mayoritariamente vajilla de melamina elementos a base de fibra de bambú, seguidos de otros artículos a base de poliamida, como las paletas, espumaderas, etc. generalmente de color negro que vemos en ferreterías, tiendas de menaje o bazares, así como elementos de silicona como espátulas o recipientes.

En cuanto al origen principalmente China. Y algo de importancia, en algunos casos vendidos a través de comercio electrónico en tiendas on-line que figuran entre las más conocidas y de mayor éxito.

La importancia de contar con análisis acreditados

Para poder garantizar la seguridad de este tipo de materiales, resulta necesario comprobar que las migraciones globales o específicas, es decir de todo el conjunto de moléculas del material en cuestión o de una molécula o grupo de moléculas en concreto, están por debajo de los valores legislados. Esto es así ya que la legislación tiene como objetivo garantizar que la exposición del consumidor a un determinado peligro no sobrepasa los valores que se consideran seguros, tras realizar estudios de evaluación del riesgo toxicológico.

La acreditación constituye una garantía de la competencia técnica de los laboratorios para realizar cada tipo de análisis particular y sobre cada matriz en concreto. Además, habilita al laboratorio para poder realizar análisis que tengan validez como de control oficial.

Nuestros laboratorios acaban de conseguir una serie de acreditaciones en el campo de las migraciones globales y específicas que nos habilitan para trabajar en el campo de los materiales a los que nos hemos referido es este artículo. En concreto:

  1. Ampliación de matrices para ensayos de migración global en simulantes acuosos (etanol10%, 20%, 50%, ácido acético 3%) y simulantes sustitutos al graso (iso-octano y etanol 95%). (Sustancias no volátiles por gravimetría) en materiales poliméricos en contacto con alimentos (hasta ahora, nuestro alcance no incluía materiales poliméricos diferentes de los plásticos).
  2. Migración específica de Aminas aromáticas primarias por espectrometría de masas con detector de espectrometría de masas (LC-MS/MS)
  3. Migración especifica de formaldehido en acido acético 3%.

Con estas nuevas acreditaciones damos respuesta a los sectores que trabajan con este tipo de productos, además de contribuir a la protección de la salud del consumidor, garantizando la también la seguridad de los MECA, más allá de los materiales comúnmente utilizados en la fabricación de envases alimentarios.

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Roberto Ortuño
Responsable de Seguridad Alimentaria

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